
Y amo a las lavanderas del Ródano.También ellas son pobres y han superado ya la primera y la segunda juventud, pero se muestran alegres como muchachas. Permanecen allí de las seis de la mañana al atardecer y quieren aprovechar hasta el último y débil rayo de sol, y es como si ahorrasen la luz del valioso astro y fuesen capaces de estirar un día para convertirlo en tres. A su vera fluye el agua, agua siempre nueva y plateada, millones de olas diarias ven las lavanderas y en cada una de ellas sumergen la ropa que tienen que lavar, lavan la suciedad con gestos de sacerdotisas, y lo profano se vuelve sagrado. Alegres y animadas como el agua, cantan sin cesar y se saludan a gritos, sus voces suenan a un lado y otro del río, mezcladas con el chapoteo del agua, aclaradas y reforzadas por el eco del escarpado talud, puentes argénteos, invisibles, sólo perceptibles para el oído, puentes para los saludos. La ropa de toda la ciudad se vuelve limpia en el Ródano. Es como si lavaran toda la inmundicia de la gente; como si esas mujeres estuviesen allí para mantener pulcras las almas de los habitantes de Lyon. Y creo que una ciudad bañada por dos ríos es una ciudad honesta. El agua es un elemento sagrado.
Joseph Roth.
Las ciudades blancas. Ed Minúscula.
El día que acabe con Guerra y paz, te pido recomendaciones, aunque ese día tendré que leer alguna novelita facilona, creo que hasta robarle un libro a mi sobrino de 5 años me vendría bien, ;)
ResponderEliminarMe alegro de que me hagas esa pregunta, pero cuando "acabes" con Tolstoi ¿te quedarán ganas de leer?
ResponderEliminarLa vida de Tolstoi es muy interesante, no sé si Stefan Zweig tendrá una biografía suya. No, lo acabo de mirar, es de Dostoievski,(Balzac y Dickens) rozando el larguero..."Tres maestros(Balzac, Dickens, Dostoievski)", se titula en concreto.
Yo en tu lugar simultanearía la lectura de Guerra y paz con otros libros, tomándomelo con muuuuucha calma. Tardes lo que tardes, sin agobios.