sábado, 7 de abril de 2012

UN POETA ESPERADO

Este es un poema de Miguel Hernández (pa´que vamos a hablar de él si todo el mundo lo conoce). Además, a mí me importa el poema en sí. Menos rollo. Me gusta que, a veces, un verso o un troxzo*[es que he estado en Bilbao, no lo corrijo] de verso me venga a la cabeza. Sobre todo cuando me cuentan algo que no tiene nada que ver con la poesía, o es abiertamente prosaico. En este caso me contaron que a una señora unos niños le tiraron limones y ella se enfadó mucho. Señora, si lee usted este poema, piense que tal vez lo de tirar un limón puede ser un gesto de amor. Y,claro, a veces duele.



Me tiraste un limón, y tan amargocon una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.



 
 
 
 
                                                                                                                                                                                  

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