lunes, 30 de abril de 2012

LA CANCIÓN DE MARI MAR

Ay, Mari, qué contenta estoy porque has venido ha verme. Me lo paso muy bien contigo, el tiempo vuela y nos pasamos todo el rato de guasa. Bueno, a veces también nos ponemos serias.
Aquí te dejo los dos sonetos de Antonio Gala que te comenté que me gustaban.


Arrebátame, amor, águila esquiva,
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.
No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.
Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.
Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.





A trabajos forzados me condena
mi corazón del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe
y de acero reclamo mi cadena.

No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti yo lo rechazo.

Que ningún juez declare mi inocencia
porque en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.


Esta canción me recuerda a ti, y encima me he enterado de que tu novio de la canta. ¡Qué casualidad!




Gracias por tu amistad. Para mí tiene mucho valor.

5 comentarios:

  1. Mi niña, eres un amor. Te vuelvo a decir que tu amistad es de lo mejor que me ha pasado. Gracias por tu sensibilidad y tu cariño.
    Que mejor forma de corresponderte un poco que darte a conocer (si es que no lo conoces ya) otro poema. Éste es de Quevedo y es de mis favoritos, lo tengo colgado en mi cuarto desde hace ya una pechá de años :)y me lo sé de memoria. Finalmente sólo decirte: Te Admiro Mucho!!!!!!!

    Con mucho cariño:

    "Cerrar podrá mis ojos la postrera
    Sombra que me llevare el blanco día,
    Y podrá desatar esta alma mía
    Hora a su afán ansioso lisonjera;

    Mas no, de esotra parte, en la ribera,
    Dejará la memoria, en donde ardía:
    Nadar sabe mi llama el agua fría,
    Y perder el respeto a ley severa.

    Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
    Venas que humor a tanto fuego han dado,
    Medulas que han gloriosamente ardido:

    Su cuerpo dejará no su cuidado;
    Serán ceniza, mas tendrá sentido;
    Polvo serán, mas polvo enamorado".


    FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

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  2. Hola, moza, sí lo conocía, es un clásico, perto me encanta verlo por aquí. Voy a ponerte otro también de Quevedo y también amoroso y muy de contrastes como era él.

    A ver si nos juntamos pronto,que esté también la Montse, en Madrid, Málaga o Barcelona.

    Yo también te admiro una pechá

    ¡Ay, Floralba! Soñé que te… ¿Direlo?
    Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
    ¿Y quién, sino un amante que soñaba,
    juntara tanto infierno a tanto cielo?
    Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
    cual suele opuestas flechas de su aljaba,
    mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
    como mi adoración en su desvelo.
    Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte,
    que nunca duerma yo, si estoy despierto,
    y que si duermo, que jamás despierte».
    Mas desperté del dulce desconcierto;
    y vi que estuve vivo con la muerte,
    y vi que con la vida estaba muerto.

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  3. Hola linda! aqui te dejo, sin duda, uno de mis poemas favoritos... Es conocido, de Pablo Neruda:

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.
    Como todas las cosas están llenas de mi alma
    emerges de las cosas, llena del alma mía.
    Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
    y te pareces a la palabra melancolía;
    Me gustas cuando callas y estás como distante.
    Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
    Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
    déjame que me calle con el silencio tuyo.
    Déjame que te hable también con tu silencio
    claro como una lámpara, simple como un anillo.
    Eres como la noche, callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
    Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
    Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
    Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


    Besinos a tutiplén!!!!

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  4. ¿No será una indirecta para que hable menos? Te gusto cuando callo...

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  5. Qué bonitos!!! Los he imprimido para colgarlos en el despacho. Muchas Gracias!Besazos

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