viernes, 24 de noviembre de 2017

AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS


El gran dictador se estrenó en 1940. Muy valiente debió de ser Chaplin cuando se atrevió a hacer esta parodia sobre alguien tan temido y poderoso en ese momento y al que los dirigentes de medio mundo intentaban apaciguar, sin conseguirlo. El discurso final de esta película ha tenido muchas lecturas, algunas en clave política. No sé qué pensaba Chaplin cuando le dio ese contenido, pero para mí son palabras contra la oscuridad y la maldad que habita en todos nosotros (aunque en unos más que en otros). Es un canto a la libertad y a la esperanza cuando todo parece perdido. Un canto a todo lo que de bueno habita en el ser humano. 

Así que, pase lo que pase, no desesperes y sigue luchando por la vida.



miércoles, 28 de diciembre de 2016

NUNCA ES TARDE




Durante años estuvo visitando el mismo prostíbulo para ver a una pelirroja llamada Ickaterina Pewlowna. Si había otro que estuviese con ella, Baranowicz, amante paciente, la esperaba. La muchacha fue envejeciendo, se teñía el pelo plateado e iba perdiendo un diente tras otro, y perdió hasta la dentadura postiza. Baranowicz tenía que esperar menos cada vez, hasta que, al final, él era el único que iba a ver a Ickaterina. Ella comenzó a amarlo. Su anhelo ardía durante todo el año, el anhelo tardío de una novia tardía. Cada año era mayor su ternura, más fuerte su pasión, ya era una anciana; con la carne marchita gozó el primer amor de su vida.
Baranowicz le llevaba todos los años los mismos collares chinos y pequeñas flautas que él mismo tallaba, con las que imitaba las voces de los pájaros.

Joseph Roth. "Fuga sin fin". Traducción de Juan Luis Vermal. Ed. Acantilado.



lunes, 13 de junio de 2016

viernes, 4 de marzo de 2016

domingo, 23 de marzo de 2014

DOMINGO DE ANARQUÍA Y POESÍA

Tengo especial cariño a los poemas de Gabriel y Galán, porque acompañaron la dura infancia de mi padre. Tanto le gustaban que se aprendió el libro de memoria, y aún se sabe los poemas. Algo me dice que le hicieron la vida un poco más agradable.


EL EMBARGO 
Señol jues, pasi usté más alanti
y que entrin tos esos.
No le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...
Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!
Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está jediendo.
Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...
¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...
¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de esos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una noche muerto!...
Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo.
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...