viernes, 18 de octubre de 2013

ELOGIO DE MENDIGOS Y VAGABUNDOS

Magnífico texto sobre las ansias de libertad de aquellos que no quieren hacer lo que ven hacer y tratan de vivir de una forma distinta a la convencional. Lo he recordado viendo las noticias sobre ordenanzas municipales que pretenden multarte primero, y hacerte desaparecer después, porque eres pobre. Con la legitimidad (sobre todo ética) que da ser concejal de urbanismo. 



XXII. Muchos vagabundos recorren los caminos de los países orientales. Pueden vivir de la misericordia de las gentes. Es cierto que esos caminos son malos y que los pies se cansan con facilidad; también es cierto que las chozas son míseras y no hay en ellas demasiado espacio: pero los corazones de los hombres son buenos, el pan es negro y suculento, y las puertas se abren con rapidez. Aún hoy, después de la gran guerra y la gran revolución, a pesar de que las máquinas han iniciado su infausta marcha, acerada y precisa, hacia el Este de Europa, los hombres se interesan benévolos por la miseria ajena. Incluso los necios y los pobres diablos entienden todavía la miseria del prójimo con más rapidez y mejor que los sabios y los listos de cualquier parte. Y no todas las carreteras están aún cubiertas de asfalto. Los caprichos y las leyes del tiempo, de las estaciones y del suelo determinan y modifican el aspecto y las condiciones de los caminos. En las pequeñas chozas, pegadas al regazo de la tierra, los hombres están tan cerca de ella como del cielo. Porque allí el cielo mismo desciende sobre la tierra y las gentes, mientras que en otros lugares, donde los edificios se alzan a su encuentro, parece como si fuese cada día más alto y más lejano. Muy distantes entre sí, esparcidas por el país, están las aldeas. Son rarísimas las villas y ciudades, pero tanto más vivos los caminos y las carreteras. Hay muchos que están siempre en camino. Su miseria y su libertad son hermanas gemelas. Éste se ve obligado a peregrinar porque no tiene hogar; el otro, porque no halla reposo; el tercero porque no quiere tenerlo o porque ha hecho voto de evitarlo; el cuarto porque ama los caminos y las casas extrañas, desconocidas. También en los países del Este se ha empezado ya, sin duda alguna, a luchar contra los mendigos y los vagabundos. Es como si el delirio de las máquinas y las fábricas, la veleidad de las gentes que habitan un sexto piso, la inestabilidad de los que, engañosamente, se creen establecidos, no pudiese ya soportar el constante, honesto y tranquilo movimiento de los buenos caminantes sin rumbo fijo. ¿Adónde vas? ¿Qué buscas?¿Por qué te has marchado?¿Cómo es posible que lleves una vida propia, mientras los demás soportamos una vida en común?¿Eres mejor?¡¿Eres distinto?!

Tarabas. Joseph Roth 

lunes, 16 de septiembre de 2013

LAS PAREDES HABLAN BIS



Sí, a mi amiga Stella le hace mucha gracia esta foto. Sospecha que primero hice la pintada y luego la foto. ¿¿¿¿Yoooooooo???? De verdad que no. No me atrevería. Por si no se lee bien, pone "arruinados pero contentos", me gusta porque es una crítica sutil, imaginativa, y nada grosera. Además quien la escribe la pone en el lugar adecuado, en un anuncio de un Banco.

Esta foto está tomada en Madrid, en la calle Hortaleza, o por ahí. En el mes de abril de 2012. He vuelto a pasar por allí y ya no está. La han limpiado.




sábado, 17 de agosto de 2013

EL HOMBRE QUE PUDO VOLAR



Año 1542. Es noche cerrada y en lo alto de la torre de la catedral de Plasencia se divisa una extraña figura.

En esa torre está encerrado Rodrigo Alemán, un hábil artesano, que esculpió las sillerías de la catedral de esta y otras villas. Pero su fama le vino, además de por su talento como escultor, por haber conseguido soliviantar a la Santa Inquisición. Así, se dice de él que es judío converso, y que sus esculturas, destinadas a lugares sagrados, son un tanto inapropiadas para tan piadosos recintos. Algunas representan escenas eróticas, en las que aparecen mujeres insinuándose a sacerdotes, diablos jugando y temas de homosexualidad o zoofilia.

Se libró de la hoguera por intercesión del Cabildo de la catedral, pero, como castigo, ha sido condenado a permanecer de por vida encerrado en la torre de la catedral. Allí podrá seguir cultivando su arte, para lo que le serán facilitadas las herramientas y materiales necesarios.

Pero volvamos a mirar a lo alto de la torre. ¿Qué es esa extraña silueta que se recorta entre las sombras de la noche? Podría tratarse de un hombre, si no fuera por esa especie de alas gigantes que salen de sus brazos. Podría tratarse de un pájaro, pero, entonces sería el pájaro más grande que el ser humano hubiera conocido.

Es el maestro Rodrigo que se ha construido unas alas para escapar del encierro. Parece que va a saltar. Y salta.

Usando aquél extraño artilugio, el reo logró volar, manteniéndose más de un cuarto de legua en el aire, atravesando la ciudad y dejando atrás su cautiverio.

Otros dicen que logró volar, pero que se mató en el aterrizaje. Y otros que se mató sin conseguir mantenerse en el aire.

El caso es que nunca más volvió a saberse de él.

Por algo será.



miércoles, 8 de mayo de 2013

EL NÁUFRAGO METÓDICO O UN POEMA DEMOLEDOR

Como el náufrago metódico que contase las olas 
que faltan para morir, 
y las contase, y las volviese a contar, para evitar 
errores, hasta la última, 
hasta aquella que tiene la estatura de un niño 
y le besa y le cubre la frente, 
así he vivido yo con una vaga prudencia de 
caballo de cartón en el baño, 
sabiendo que jamás me he equivocado en nada, 
sino en las cosas que yo más quería.


Luis Rosales

sábado, 23 de febrero de 2013

SLOWLY

Eso digo yo también, slowly, lentamente. Qué abandonaíta está mi callejina, tan solitaria, voy a ponerle un poco de música, por lo menos.

Aquí os dejo una versión de la canción de Aute interpretada por Diego Vasallo, la mitad de Duncan Dhu.





jueves, 17 de enero de 2013

EMPUJANDO EL CARRO

Hoy es 17 de enero, cumpleaños de mi padre, y me he acordado de Josele Ferré, un padre excepcional. Creo que con María comparto la suerte de tener un padre que está a mi lado en todos los momentos de mi vida. Feliz cuando las cosas me salen bien, y apoyándome cuando mi vida se ha puesto algo más difícil y se ha estancado un poco. Ambas tenemos padres muy generosos. Y la generosidad es una cualidad de los grandes hombres.