Ay, Mari, qué contenta estoy porque has venido ha verme. Me lo paso muy bien contigo, el tiempo vuela y nos pasamos todo el rato de guasa. Bueno, a veces también nos ponemos serias.
Aquí te dejo los dos sonetos de Antonio Gala que te comenté que me gustaban.
Arrebátame, amor, águila esquiva,
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.
No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.
Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.
Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
A trabajos forzados me condena
mi corazón del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia
porque en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
mi corazón del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia
porque en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
Esta canción me recuerda a ti, y encima me he enterado de que tu novio de la canta. ¡Qué casualidad!
Gracias por tu amistad. Para mí tiene mucho valor.
